Bobby Carcassés: Luna de Miel en Nueva York

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Roberto Carcassés at The Jazz Gallery
Fotografía: Verónica Carcassés
Bobby Carcassés: Luna de Miel en Nueva York. Un eterno romance entre lo cubano y el jazz demuestra que la cosa va en serio.

Por Chico Alvarez Peraza
Marzo 15, 2010

El jueves 11 de marzo, se presentó por segunda vez en el Jazz Gallery de la calle Hudson en el bajo Manhattan el improvisador de jazz, cantante, trompetista, pianista, percusionista y dibujante cubano Bobby Carcassés. Su música ha sido categorizada como “jazz cubano” y el propio Bobby ocupa hoy un lugar importantísimo en la historia de este género.

Como lo había hecho ya en otras ocasiones, Bobby le brindó a sus admiradores alma y corazón; les presentó un repertorio original envuelto en sus propios arreglos; mezclados con adaptaciones de varios temas que pertenecen tanto al repertorio clásico y variado del jazz como al cancionero americano. Junto a Bobby, un elenco de musicos cubanos desterrados: el destacado alto saxofonista y percusionista Yosvany Terry; su hermano, el inquieto Yunior Terry en el bajo acústico; el pianista por excelencia Manuel Valera; el ritmo contagioso de Marvin Diz, haciendo de lo suyo con tres tumbaboras mientras el formidable Dafnis Prieto le daba el toque final al asunto con una batería americana (drum set). Y para ñapa, la agresiva combinación cubana se unió para descargar en dos temas con la flautista americana Andrea Brachfeld, a quien Bobby había invitado a participar. Así, de forma contundente y con cierto aire “libre” (free form), Carcassés fundió ambos generos en forma muy peculiar, y por supuesto “a lo cubano”. A mi entender, esa es su frase favorita.

Pero lo de Bobby no es nada nuevo; aunque tampoco se trata de algún novato que de repente ha logrado dar un golpe de suerte. Su presentación en Jazz Gallery dejó demostrado a todos aquellos que habían tenido ciertos recelos, que Bobby Carcassés habia venido a esta mecca musical con bastante experiencia y con mucho respeto a sus antecedentes. Su talento innato ya lo había llevado por el sendero del éxito; desde sus inicios en Cuba a traves de los hoteles y festivales de la música popular cubana y caribeña. Allá, en el caimán verde se destacó el joven cantante y tumbador, primeramente como integrante del trío de Bobby Collazo y después en el teatro vernáculo como director musical de varias orquestas tipo jazzband (big band); no comenzó en la trompeta hasta los 35 años.

En su diálogo con el público, Bobby divulgó que habia venido a Nueva York por primera vez en el 1958, tocando musica cubana con el famoso show del Cabaret Tropicana, espectáculo que se habia presentado en el Hotel Waldorf Astoria en vivo y para el show de Steve Allen; posiblemente fue aqui que nació su amor por el jazz. Luego de haber presenciado el exito colosal de Fellove en Mexico con el estilo “scat”, Bobby regresó a Cuba para cultivar y pulir aquel estilo improvisador de los negros americanos; de ahi surgieron varias actividades en el extranjero y con mucho fervor Bobby llevó su musica contagiosa y su estilo sabrosón a los teatros y clubes mas famosos del mundo jazzístico; no solo como cantante solista sino como instrumentista. Pero los años iban pasando y la guerra fria lo habia colocado entre la espada y la pared. Pasarían varias décadas antes que Bobby Carcassés volviera a la babel de hierro.

En Cuba, Bobby tuvo el honor de haber sido fundador del primer festival de jazz en la isla, en el año 1980. Desde los inicios de aquel proyecto, su afán habia sido la combinación o fusión de varios géneros afrocubanos como la guarácha, el son, el bembé y el guaguancó con el espectro total del blues, la balada y el swing jazz. Debido a que esta combinación ya existía en Nueva York para la época de Mario Bauzá, Chano Pozo y Dizzy Gillespie y luego dentro de las agrupaciones de Cal Tjader, Herbie Mann y Mongo Santamaria, es que quizás este acontecimiento hoy en día no llega a nuestros oídos como una novedad. Sin embargo, si nos fijámos bien en la cadencia y la técnica de este señor, junto a la virtuosidad de sus acompañantes, veremos que este nuevo estilo de combinar ambos géneros dista mucho al estilo de los pioneros antes mencionados durante la primera decada de experimentación. A este tipo de fusión se le llama erróneamente y a menudo innovación; yo diré entonces que lo que hoy se hace pasar como jazz latino, en realidad no es nada nuevo, es nada más y nada menos que música bailable e instrumental, con ciertas improvisaciones armónicamente cercanas a las del jazz. En contraste, lo que ha traído este señor a Nueva York se puede calificar como una “evolución” de algo que establecieron aquí los cubanos y los negros americanos por muchos años; algo que se perdió debido al comercialísmo, algo que ha quedado prácticamente obsoleto dentro del mundo de la farándula neoyorquina.

Por más de 50 años las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos han sido tan agridulces como las relaciones entre las dos ciudades; de ambas islas han brotado nuevos matíces y aún abundan en ellas buenos músicos; sirviendo desde los tiempos de la colonia como centros de inmigración y a través de los siglos como una especie de calderón cultural; con raíces en Africa y Europa; ambas ciudades han sido atacadas por terroristas sin escrúpulos.

Aunque Bobby todavía vive en La Habana, su amor por la ciudad de Nueva York es evidente al instante en que hablas con él. Los lazos culturales que unen a La Habana y Nueva York son muy fuertes y el matrimonio del ritmo cubano con el jazz han dado muchos frutos, como el caso de la tal llamada “salsa”, una manifestación comercial que no existiera sin estos dos elementos.

Fotografía: Verónica Carcassés
Fotografía: Verónica Carcassés

En cierta forma, Bobby está luchando por un principio. Su causa es la unión, no solamente de la música, sino de los dos países. En realidad, es una unión que ya existe, aunque no es tan evidente. Entre los ámbitos de la música popular, existe una gran hermandad y mucho respeto. Si lo analizamos bien, hay música americana que se extiende desde las raíces cubanas, pero en torno la música cubana dista de una gran influencia de jazz. Mediante la fusión, Bobby busca un acercamiento más profundo y más amplio, con cierto equilibrio entre lo afrocubano y lo jazzístico, al par que otros buscan un acercamiento entre ambos países. Pero como ya sabemos, la cosa no es fácil. Hay viejos rencores e injusticias que no se borran tan fácilmente. Los recientes acontecimientos en La Habana hablan por si solos.

Los músicos que acompañaron a Bobby en su mini-concierto, tanto como los músicos que lo conocieron en Cuba y que ahora viven en los Estados Unidos lo respetan como un líder del movimiento “cuban jazz” y siempre estan al tanto de sus actividades fuera de Cuba. Fuera de su tierra natal, Bobby Carcassés sigue siendo una verdadera leyenda musical, y su reciente presentación en Nueva York dió testimonio a la idea de que esta locura no puede seguir más. Si es como dicen, que la musica es terápia, entonces el pasado 11 de marzo Bobby Carcassés le comprobó a los nuevayorquinos que con voluntad se puede vivir sin rencores y sin injusticias. Esa noche hizo mas por la paz que un tal Juanes hizo entre las multitudes.

Fotografía: Verónica Carcassés
Fotografía: Verónica Carcassés

Este veterano cuenta hoy con 71 años de edad y mientras que el mundo siga con su agitado pulso él se mantiene firme en sus ideas musicales; es jazzista pero no deja de ser cubano; procede de un país a donde ser músico es como ser un mero empleado del gobierno; es decir, tiene sus limitaciones. Quizás por casualidad, o a lo mejor por cosas del destino cruel, o sabe Dios si existen otros motivos más ocultos, la cosa es que Bobby encontró en el Jazz Gallery lo que no había encontrado anteriormente; un país en que los músicos trabajan independiente del sistema político; y quizás sin querer, el intérprete ha chocado con la triste realidad que no solo en Cuba se mezcla el arte con la política. Sin lugar a dudas hubieron intereses envueltos y hay quienes utilizarán esta presentación para propagar ciertas ideas, de eso no cabe duda; lo que sí valió fue que nadie se opúso, y eso ha enriquecído mucho a esta comunidad.

A mi parecer, esto se debe a la personalidad y el carácter de Bobby Carcassés. Bobby es un gran animador; tremendo “showman” y maestro de varios instrumentos. Algo muy curioso aqui; el no busca ser el centro de la función y cuando toca su instrumento lo hace de manera sublime; sin alarde y sin fines de lucro. En cuanto a su presentación personal, Bobby da la impresión de que es un miembro más de un grupo musical. Como líder, obviamente se siente orgulloso cuando le aplauden a su orquesta. Abrió el show cantando una version acapéla del famosísimo “Son De la Loma” de Miguel Matamoros, y de ahi fue presentando a los demas integrantes. Desde el comienzo sentíamos que iba a ser una noche especial.

La más reciente producción de Bobby Carcassés se titula “De La Habana a Nueva York” (Vero Records), cuyos temas fueron incluidos en la presentación. El disco compacto incluye su propia versión en español de “Green Dolphin Street,” de Bronislau Kape; tema que fue incluido en el show. En el idioma de Shakespeare nos cantó el tema “Sometimes I’m Happy,” una pieza “standard” de Vincent Youmans, en la cual tocó su fluegelhorn a perfección. Luego, con la introducción de Marvin Diz en los tambores, Bobby nos ofreció “Babalú,” de Margarita Lecuona, en merecido homenaje a Miguelito Valdés; ademas, estuvo muy bueno el “Blues Para Chano,” de su propia inspiración, dedicado a Luciano “Chano” Pozo. En este tema se destacó de nuevo con un solo de fluegelhorn. Su estilo en este instrumento se remonta a la epoca de los años 70; siendo ésta una modalidad conocida como “modern mainstream jazz”, que contrasta al estilo más moderno, libre y armónico de Yosvany Terry en el saxofón.

Por mediación de las dos descargas; “Blues Para Chano” y “Blues Guaguancó” se notó mas el vínculo entre el jazz, el blues y lo netamente afrocubano. De repente, el montuneo frenético de Manuel Valera le dio rienda al ritmo salvaje de Dafnis Prieto y las manos rapidísimas del tumbador Marvin Diz. En este tema sobresalió el señor Prieto, cuya combinación de diferentes ritmos y estilos causaron sensación y fuertes aplausos. Conmovido, el lider se veía muy complacido al ver que aquella magia que lo había captado tanto en su juventud ahora se manifestaba de nuevo en su madurez. Al fin, Nueva Orleans, Cuba, Africa y Nueva York se habian combinado de nuevo, para el deleite de todos los presentes. Fue una noche inolvidable, y demostró que aquel matrimonio musical de los años cuarenta está mejor que nunca; en su segunda luna de miel.

Bobby Carcassés en la red: www.bobbycarcasses.com

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